sábado, febrero 11

Banco del Tiempo


Un banco de tiempo es un sistema de intercambio de servicios por tiempo. En él la unidad de intercambio no es el dinero habitual sino una medida de tiempo, por ejemplo el trabajo por hora. Es un sistema de intercambio de servicios por servicios o favores por favores. Propone la ventaja de fomentar las relaciones sociales y la igualdad entre distintos estratos económicos. Se plantea el uso de este tipo de economía para solucionar diversos problemas presentes en la economía de mercado, a modo de economías complementarias o mercados alternativos. Actualmente estos proyectos pueden ser potenciados con el soporte de la tecnología de la información.



Imaginemos, por ejemplo, que ciertos individuos, no estando necesitados de dinero, lo estén de tiempo, y estuvieran dispuestos a pedir un préstamo en términos de tiempo. De este modo, al igual que en los sistemas financieros tradicionales, existiría un trasvase (en este caso de tiempo), desde las unidades superavitarias a las deficitarias, a cambio de una cierta rentabilidad por supuesto, pagada en unidades monetarias o temporales, según el caso.


Explicación 


Reportaje de la televisión Chilena sobre esta cadena de servicios o mejor conocida como cadena de favores, una hora es igual a un peso, ver reportaje sobre como funciona




La sociedad civil organizada es indispensable y trascendental, sin embargo, existen dos problemas fundamentales que deberán ser enfrentados con coraje, astucia e innovación.

El primer problema, surge en relación con la falta de inversión real en capital social durante los últimos años en nuestros países de habla hispana, más allá del discurso políticamente correcto. Las organizaciones comunitarias de base o bien no existen en los barrios o se encuentran debilitadas y deslegitimadas o lo que es peor , capturadas por “líderes” que trabajan para sus propios intereses.

En segundo lugar, el modelo de desarrollo que adoptó Chile ha traído un sinnúmero de beneficios, pero también una serie de falencias y la más nefasta es precisamente el exacerbado individualismo y su consecuente aislamiento. Lo anterior, se puede resumir en que la comunidad ya no importa y cada cual resuelve sus problemas como puede.

En consecuencia, las preguntas que surgen son ¿de qué forma se puede trabajar para solucionar los problemas planteados? ¿existen soluciones inmediatas?. La respuesta es claramente NO ya que la participación y fortalecimiento de la sociedad civil es una labor a largo plazo. El capital social no nace de manera espontánea, por ende, debe ser parte importante de los objetivos de la reconstrucción, el trabajo en este sentido.

Si se quiere construir un Chile no sobre base de arena sino sobre piedra es necesario incorporar políticas públicas potentes orientadas a fortalecer el desarrollo y participación de la sociedad civil. Hoy más que nunca la oportunidad esta dada.

Sin una sociedad activa y comprometida con su destino y futuro, no hay futuro ni destino, al menos no uno propio. 

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